sábado, 19 de diciembre de 2009

9º Día Arequipa-Cuzco

En Arequipa hay muchas cosas que hacer, la ciudad es muy bonita, se le suele llamar la ciudad blanca porque hay muchas construcciones hechas con piedra volcánica de color blanquecino. Esta lleno de iglesias, monasterios, catedrales y edificios coloniales hechos con esta piedra.



Fuimos al mercado central, donde encontreamos toda clase de verduras, frutas, legumbres y hierbas. CAda una más desconocida que la anterior. Pensamos que sería genial aprendes a cocinar cosas con estos productos. Y las frutas, es lo más maravilloso que hay, mangos dulces, paltas cremosas gigantes, y papayas enormes. Me parece increíble estar tan cerca de Chile y no tener ese intercambio de productos. Que bueno seria poder encontrar en Valpo, todas estas frutas y verduras exquisitas. Nuna me imaginé venir a Perú pero lo poco que he conocido, me hace querer volver y viajar durante mucho tiempo más.



Dspués de nuestro almuerzo en la plaza ( nuestras costumbres no cambian mucho de valpo, levantarse, ir al mercado y comer en la plaza, playa, o cualquier lugar al aire libre) fuimos al monasterio de Santa Catalina. Aunque era muy cara la entrada, la pagamos porque parecía interesante y además el taxista que nos llevó del terminal al hostal nos había recomendado visitar este lugar. Era bastante bonito y a pesar que adentro todo era más o menos parecido, habia cosas bastante interesantes. Cuando subimos a una terraza donde se veía muy bien la ciudad y el volcán Misti, conocimos un francés ( para variar) que se llamaba Julien y viajaba solo , había llegado ese mismo día desde Cuzco. Para suerte de Gasp, Julien hablaba muy bien español. Nos contó muchas historias, había viajado mucho en Perú sobre todo en la selva, Iquitos y también en Machu pichu. Nos habló tambien cosas muy interesantes, como encuentros con chamanes, su experiencia con la ayahuasca y también el San pedro. Dos drogas muy fuertes, pero que bien usadas permiten tener contactos espirituales interiores y exteriores muy intensos ( eso dicen por ahí).


Nos contó un poco la historia del monasterio, porque el había tomado una guía y nosotros no. Las monjas que entraban ahí, no eran cualquier persona, sino que debían ser obligatoriamente españolas y además de familias con mucho dinero, que debían dar una dote cuando sus hijas entraban al monasterio. Este lugar era gigante, una ciudad dentro de la ciudad y todo esto se debía a que las monjas una vez que entraban, no tenían el derecho de volver a salir. En elñ techo del lugar hay muchas terrazas conectadas entre sí, lo que permitía a estas mujeres ver la ciudad, pero no ser parte de ella.



Nos fuimos con Gasp y Julien a caminar un poco por la ciudad, queríamos llegar al otro lado del río Chile, donde subiendo un poco, hay un lugar que se llama los Portales de Ayanahuara y que tiene una vista muy bonita de la ciudad y los volcanes. Fue la mejor forma de terminar nuestra estadía en Arequipa y además, Julien nos dio muchos datos sobre Cuzco.


Nos fuimos al terminal y tomamos el bus nocturno en dirección a Cuzco. El pasaje era muy económico y el bus parecía seguro. Cuando subimos nos pidieron nuestros nombres, numeros de pasaporte y también paso un policía grabando las caras de todos los pasajeros ( me imagino que en caso de secuestro o algo por el estilo).

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