jueves, 10 de diciembre de 2009

3º Día Bahía Inglesa - Chañaral








Despertamo a las 830 más o menos y lo primero que hice fue abrir la carpa para mirar el paisaje.


Llegamos ayer por la tarde y nos bañamos en la playa, esperaba mucho más de este lugar y estuve un poco decepcionada cuando llegamos, pero habñía poca gente y era agradable bañarse y luego dar un paseo.

Cuando abri la carpa entonces lo unico que vi fue el paisaje: playa, mar, montaña y nubes. NADA MAS. Era una vista maravillosa y te sentías pequeñito. Solo en medio de naturaleza.

Los ruidos son sólo de pájaors, las olas que rompen o el viento.


Ayer hablamos un poco sobre lo que se sentía estar de viaje, cuando cada decisión que tomas es tan cotidiana e importante a la vez. Te centras en cosas pequeñas como donde poner la carpa, qué comer, a dónde ir, a que hora partir.


Hacer dedo no es tan fácil. No me refiero a que requiera muchas cosas ( generalmente implica solo pararte al lado de la carretera y levantar tu dedo pulgar de la mano derecha), sino que en realidad, no es tan simple que un auto o camión te lleve.

2 horas esperando en Caldera.





Cuando ya casi nos rendiamos y tomabamos un bus apareció "chiquito", un tipo de Caldera cn la típica camioneta a medio funcionar en la que hay que abrir la puerta con un alamabre. El chiquito nos contaba su historia: Con la direccion en mano de un amigo partió a la Calera ( en la V region) pero se equivocó y tomó un bus a Caldera ( III región). Falto de recursos y sin ganas de volver, se quedó en el desierto y hoy lleva 20 años, tiene un hijo de 15 años y otro pequeño en camino.

Las historias de la gente de la ruta son interesantes y lo más sorprendente es su respeto hacia el desierto. Nos cuentan historias sobre el viento, los alacranes, el frío y los sonidos que se escuchan.
El segundo tramo lo hicimos con Rodrigo ( el 2º rodrigo del viaje). Y ya estamos en Chañaral.






HOY Y MAÑANA: Pán de azúcar.

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